
Hay canciones que encuentran una idea y la desarrollan.
Y hay otras que parecen abrir puertas.
La banda argentina, formada en Buenos Aires a fines de 2024 por Mora Fusaro, Guillermina Villa Simón, Rodrigo Buffa y Marianela Alarcón, ya había mostrado en Con Deseo y Discreción una vocación por correrse de los límites del rock alternativo. Pero acá da un paso más: la canción no parece interesada en elegir un solo lenguaje.
Al principio todo sucede con una calma extraña. Hay aire, repetición, una sensación casi hipnótica. Las guitarras y las texturas construyen un paisaje de psicodelia primitiva que por momentos remite al Pink Floyd más exploratorio de More: menos grandilocuencia, más trance.
Pero Cashé no se queda ahí.
Cerca de los dos minutos entra la batería y el tema cambia de ciudad, de época y hasta de temperatura. De pronto podríamos estar en Manchester hacia fines de los ochenta, cuando el rock empezó a convivir naturalmente con el pulso bailable, la repetición y una idea del groove que ya no necesitaba pedir permiso.
Y otra vez: dura poco.
Porque hacia los tres minutos y medio la canción vuelve a transformarse. La psicodelia se vuelve más espesa, más cercana a los noventa, más expansiva. Las capas empiezan a acumularse, la frase central se repite como un mantra y aquello que al comienzo parecía contenido empieza a crecer hasta ocuparlo todo.
Ahí aparece el verdadero corazón de la canción: el clímax.
No llega de golpe. Se construye.
Cada elemento suma tensión, cada repetición parece empujar un poco más y, cuando finalmente explota, entendemos que los seis minutos anteriores estaban conduciendo hacia ese momento.
Lo notable es que, a pesar de todos esos desplazamientos, “Hay Mucho Que Puedo Hacer” nunca suena como un collage de influencias. Las referencias están, claro, pero funcionan como rastros, no como disfraces. Pink Floyd de la primer época, Manchester, la psicodelia de los noventa, la electrónica: todo aparece y desaparece dentro de una canción que termina sonando, sobre todo, a Cashé.
Tal vez ahí esté la pista más interesante sobre lo que viene.
La banda dice encontrar en el cine una de sus principales fuentes de inspiración, y esta canción tiene algo profundamente cinematográfico: no se limita a avanzar, cambia de escena. Hay planos, transiciones, tensión, acumulación y finalmente una resolución.
“Hay Mucho Que Puedo Hacer” es el adelanto del EP que Cashé publicará hacia fin de año.
Si esta canción funciona como puerta de entrada, del otro lado parece haber un universo bastante grande.
Y sí: hay mucho que pueden hacer.



